¿Cómo aprovechar los residuos agroindustriales?

Los residuos agroindustriales tienen un alto potencial de ser aprovechados en diferentes procesos que incluyen el obtener productos nuevos, aportar valor añadido a los productos originales y recuperar condiciones ambientales alteradas.

Saber esto es importante para poder dar alternativas a la gestión de estos residuos, que se generan en grandes cantidades y suponen un grave problema de contaminación ambiental si no reciben el tratamiento adecuado.

Estos residuos agroindustriales pueden ser utilizados para la obtención de productos bioenergéticos (bioetanol, biodiesel, biogás o biomasa energética), sometidos a procesos de compostaje, aprovechados para producir alimentos para animales, o empleados para elaborar otros productos de interés (ladrillos, composites, bioplásticos, etc.).

Estas alternativas para dar salida a estos residuos son de interés por los beneficios ambientales y económicos que aportan, dentro de un desarrollo sostenible.

 

Compostaje de residuos agroindustriales

Aprovechar los residuos agroindustriales mediante compostaje permite obtener productos derivados útiles para el suelo. Estos contribuirán a mejorar su calidad física, química y su fertilidad, al tiempo que se reduce el riesgo ambiental.

Se trata de un proceso biológico controlado de conversión y valorización de residuos orgánicos en productos estabilizados (compost y lixiviados). Las condiciones de humedad y temperatura durante el proceso de descomposición de la materia orgánica deben estar controladas para garantizar un resultado inocuo y químicamente estable.

En los últimos años se vienen realizando numerosos estudios sobre la calidad del compost de residuos orgánicos y subproductos de la industria agroalimentaria para comprobar cómo mejoran el rendimiento y la calidad de los cultivos, al tiempo que favorecen el control biológico de patógenos.

Los resultados demuestran que el compost procedente de residuos agroindustriales y sus extractos biológicos puede ser considerado un producto agrícola de valor añadido, que minimiza o limita la incidencia de patógenos y mejora la acumulación de compuestos nutricionales en los cultivos. Esto, a su vez, conlleva a reducir el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos, consiguiendo una agricultura sostenible y promocionando la economía circular.

No obstante, garantizar que el compost producido cumple los parámetros establecidos por la normativa actual sobre su calidad no resulta fácil y para ello hay que tener en cuenta la materia prima de la que se obtiene.

El material que se puede convertir en compost muestra una enorme variabilidad. Es España, se está produciendo compost agroindustrial a partir de materiales como la corteza de pino, el serrín de corcho, la cáscara de piña, restos de poda, la cáscara de arroz, restos forestales, el alperujo, restos hortofrutícolas o la melaza. Y para las empresas que lo producen está suponiendo un reto obtener la calidad deseada.

Estas materias primas pueden utilizarse por separado o realizarse mezclas con otros materiales como pueden ser residuos sólidos urbanos, lodos procedentes de la depuración de aguas residuales u otros residuos de la industria agroalimentaria. Esta diversidad de materias primas hace que resulte complejo predecir la calidad del compost.

Desde el grupo de investigación, ‘Desarrollo de técnicas microbiológicas para la mejora de suelos de interés agrícola’, de la Universidad de Almería, llevan tres décadas investigando los procesos del compostaje y han logrado avances que aportarán mejoras en este sentido.

Con sus trabajos han conseguido identificar el conjunto de bacterias y hongos que degradan materiales para su conversión en compost. Un paso que facilita la búsqueda de indicadores que evalúen los diferentes procesos de compostaje a escala industrial y permita predecir la idoneidad del producto para su comercialización.

Unos avances que sin duda aportarán mejoras para la utilización de este recurso como forma de aprovechamiento de los residuos agroindustriales.

 

Alternativas innovadoras para el aprovechamiento de residuos agroindustriales

Los residuos procedentes de la industria alimentaria no deberían verse como tales porque en realidad tienen muchas propiedades y múltiples usos.

Poner en valor estos residuos, para que puedan utilizarse en la propia industria agroalimentaria o en otros sectores, es algo en lo que vienen trabajando diferentes centros de investigación y empresas. Y gracias a ello, se podrá avanzar en sostenibilidad.

Se trata de dar soluciones de economía circular que, además, se conviertan en fuentes de ingreso y en nuevas líneas de negocio para las empresas. Estos son algunos ejemplos de lo que se viene haciendo:

  • Valorización de la piel de naranja para producir alimentos para animales. El proceso permite extraer también el D-limonemo, un desengrasante que se destina a productos de limpieza. Además, con la peladura de la naranja se obtienen aceites esenciales y el azúcar que contiene permite fabricar botellas de bioplástico.
  • Desarrollo de tecnología para producir materiales industriales ecológicos (100% de fibras vegetales), alternativos al plástico y a la madera.
  • Valorización de residuos ganaderos en central de cogeneración y planta de fertilizantes produciendo electricidad para autoconsumo y fertilizantes.
  • Obtención de aceites esenciales, azúcares, polifenoles y extractos aromáticos naturales para alimentación y cosmética, a partir de residuos hortofrutícolas.
  • Obtención de antioxidantes y bioestimulantes que puedan resultar útiles para los sectores de cosmética y farmacia.
  • Transformación de los residuos en biogás, fertilizantes, productos químicos o aditivos para alimentos a través de la transformación del proceso de digestión anaeróbica en uno más complejo dentro de un modelo de biorrefinería.

Existen numerosas propuestas más de tecnologías innovadoras y nuevos modelos de negocio enfocados en el desarrollo de la economía circular del sector agroalimentario.

Propuestas que incluyen iniciativas para la valorización de subproductos orgánicos, valorización energética a pequeña escala, tratamiento de aguas residuales, equipamiento que favorece alargar la vida de los alimentos frescos y con ello reducir desperdicio alimentario, etc. Muchas de ellas han quedado recogidas en dos catálogos publicados en el marco del proyecto europeo ORHI.

Como vemos, el sector agroindustrial está afrontando grandes retos en estos momentos en relación al uso eficiente de recursos, poniendo en marcha estrategias basadas en el concepto de economía circular para dar soluciones al respecto.

Desde Genia Bioenergy somos partícipes de estos retos y podemos contribuir desarrollando estrategias centradas en la gestión y valorización de los residuos orgánicos agroindustriales.

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