Planta de Biogás a partir de restos del procesamiento del caqui

El destrío que se genera del caqui es cada vez mayor por las exigencias del mercado, tanto en el campo como en los almacenes.

En España, se estima que la cantidad generada de este residuo, en base a las últimas campañas de cultivo, es de unas 40.000 toneladas anuales. Un residuo por el cual se paga a un gestor para que se lo lleve, pero cuyo destino desconocen los propios productores, además de suponerles un coste.

Esta forma de gestión llevada hasta ahora tiene fecha de caducidad. La nueva normativa prevista en el Proyecto de Ley de residuos y suelos contaminados (2021) introducirá el concepto de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) con repercusión en este sector, inicialmente en la parte de gestión de plásticos agrícolas.

Esto viene a implicar que el productor de caqui deberá hacerse cargo de la correcta valorización del residuo.

Desde la Asociación Española del Kaki vienen buscando alternativas que den solución a este problema de gestión y eviten el coste que supone la eliminación de la fruta de destrío.

Alternativas que permitan hacer las cosas bien y se enmarquen dentro de las prácticas de economía circular.

Aprovechar los restos de procesamiento del caqui para producir biogás se presenta como una alternativa viable.

 

Claves para la descarbonización en el sector agrícola

El sector agrícola también debe experimentar un avance hacia una economía neutra en emisiones. 

Una mejora de la gestión los cultivos, fertilizantes y estiércoles, la conservación del suelo, las rotaciones de cultivos, la digitalización y las tecnologías inteligentes para el riego y la fertilización son medidas que permitirán lograr una reducción importante de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Medidas que han quedado indicadas en la senda facilitada por la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP 2050) y que marca la hoja de ruta que permitirá reducir un 90% las emisiones de GEI en 2050, respecto a 1990.

A estas medidas se le suman medidas emergentes que pueden añadir más reducción de emisiones en el sector (directas e indirectas): la aplicación de la economía circular, incluyendo la producción sostenible de biomasa para su uso en la bioeconomía y en el sector energético.

En este último aspecto, entra la gestión de los residuos que se producen en el sector, como los destríos, que pueden convertirse en un recurso aprovechable para la generación de energía renovable, como el biogás, y otros productos derivados, como los digestatos, que pueden ser aplicados como fertilizantes orgánicos.

Una solución que permite gestionar de forma sostenible los residuos al reducir el almacenamiento en vertederos y facilita adecuarse a la normativa europea que exige que en 2035 no más del 10% de los residuos acaben allí.

Esto sería una actuación de implementación de la economía circular en el sector agrícola a producirse un aprovechamiento o reciclado de estos residuos orgánicos.

 

Economía circular y gases renovables 

La obtención de gases renovables, como el biogás o biometano, a partir de los residuos orgánicos agrícolas cumple con los principios básicos del modelo de economía circular. 

Principios que son:

  • El uso de fuentes renovables para la generación de energía.
  • La reutilización de las materias primas y los productos.
  • El reaprovechamiento de los residuos, a través del reciclaje, para la generación de nuevas materias primas y productos.
  • Análisis y mejora de los ciclos de vida de los materiales para el ahorro de materias primas y energía para su obtención y transformación.

El biogás es generado en plantas de biogás mediante la degradación anaerobia (en ausencia de oxígeno) de la materia orgánica, como resultado de la acción de microorganismos en unas condiciones controladas (temperatura y humedad).

Este biogás obtenido puede utilizarse para generar energía eléctrica, calor o como combustible. Y si es sometido a procesos de purificación (upgrading) se obtiene el biometano, cuyas características y usos son similares al gas natural, pudiendo ser inyectado en la red de suministro de gas.

Con esto, no solo se está obteniendo energía renovable a partir de un residuo y reduciendo las emisiones de GEI. La obtención de biogás o biometano, además, supone:

  • Una reducción significativa de los costes asociados a la gestión de estos residuos orgánicos.
  • La posibilidad de conseguir otros subproductos con valor añadido, como los digestatos. Estos pueden emplearse como fertilizantes orgánicos que, aplicados como enmiendas al suelo, permiten que éstos almacenen de forma permanente parte del carbono orgánico, mejorando la calidad de los mismos.

Un ciclo circular, en uno de los procesos de la producción primaria como parte de la economía circular.

 

La valorización de los restos del procesamiento del caqui 

La valorización de los restos de procesamiento del caqui para la obtención de biogás será una realidad con la próxima construcción en la provincia de Valencia de una planta de biogás para la gestión de estos residuos.

Una solución tecnológica propuesta por Genia Bioenergy para gestionar los destríos del caqui junto a otros residuos orgánicos (purines, estiércol o residuos sólidos urbanos) y que permitirá obtener 13 millones de metros cúbicos de gas cada año o unos 60 GWh/año de energía térmica. Gas que podrá cubrir las necesidades de 8.500 hogares.

La previsión es gestionar hasta 30.000 toneladas anuales de destrío, reservadas según acuerdo con las empresas asociadas de la Asociación Española del Kaki.

La gestión del destrío del caqui para la producción de biogás podrá generar un ahorro para los productores de hasta un 30% y será la mejor alternativa para reducir las emisiones de GEI.

Además, los asociados de AEKAKI  tendrán preferencia para adquirir los fertilizantes orgánicos obtenidos a partir de los digestatos.

Una tecnología innovadora que viene desarrollando Genia Bioenergy desde hace tres años que permite dar solución a un problema de gestión de estos residuos y contribuir a la descarbonización del sector y al desarrollo de la economía circular.

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