Biogás agroindustrial: una solución para la producción agroalimentaria sostenible

El biogás industrial es el que se obtiene a partir de la digestión anaeróbica de los residuos orgánicos en depósitos herméticos (digestores).

Se trata de un gas renovable con múltiples aplicaciones energéticas, en especial por su alta capacidad calorífica, que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La obtención y uso de este biogás a nivel industrial trae consigo una serie de beneficios. Entre estos y prestando atención a la industria agroalimentaria, podemos destacar los siguientes:

  • Supone una forma eficiente de reciclar los residuos orgánicos, obteniendo energía a partir de ellos. Algo que favorece el desarrollo de empresas rurales agroalimentarias.
  • El biogás obtenido resulta un excelente combustible para estufas, calderas y sistemas parecidos, por lo que se puede aprovechar para el autoconsumo y obtener un ahorro energético.
  • Además del biogás, se obtiene otro producto, el digestato, que constituye un potente biofertilizante que se puede usar en los propios cultivos o comercializar, con lo que se gana en rentabilidad.

La producción de biogás agroindustrial ofrece, por tanto, numerosas ventajas para las empresas que deciden gestionar y aprovechar sus residuos orgánicos con este proceso, siendo además una forma de contribuir a la producción sostenible de sus productos.  

 

Normativas para la extracción de biogás industrial

A la hora de plantearse la extracción del biogás a nivel industrial hay que atender a la normativa que recoge el tratamiento de las energías renovables en España. Esto es lo que nos dará garantías de que el biogás obtenido es completamente seguro para su aprovechamiento y respetuoso con el medioambiente.

La legislación específica a este respecto es la siguiente:

  • El Real Decreto del 22 de diciembre de 2017, que limita las emisiones a la atmósfera de contaminantes como los óxidos de nitrógeno de instalaciones de combustión con potencia superior a 1 megavatio e inferior a 50 megavatios, como las de biogás.
  • El Real Decreto 413/2014, de 6 de junio, que regula el uso del biogás para la producción eléctrica.
  • La Ley 22/2011 sobre residuos (pendiente de aprobar el nuevo proyecto de Ley de residuos y suelos contaminados), el Real Decreto 646/2020, de 7 de julio, por el que se regula la eliminación de residuos mediante vertedero y el Real Decreto Legislativo 1/2016, de 16 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación, que regulan la biodigestión de purines.
  • El Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, que regula las condiciones del suministro y producción de energía eléctrica con autoconsumo y el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica y que afecta a la energía auto consumida de origen renovable, cogeneración o residuos. Es decir, que concierne también al biogás a pequeña escala, modular y asociado a empresas agroalimentarias.
  • La Resolución de 8 de octubre de 2018, de la Dirección General de Política Energética y Minas, que establece los requisitos de calidad que debe tener el biometano para poder inyectarse a la red española.

El biogás industrial obtenido bajo el cumplimiento de estas normativas tendrá la garantía de ser un gas renovable de calidad y seguro, resultando una alternativa energética sostenible y económica.

Situacion actual del mercado del biometano

 

Qué es la producción agroalimentaria sostenible 

La industria agroalimentaria debe ser capaz de atender a la demanda de los consumidores, sin poner en peligro la seguridad y calidad alimentaria, y la nutrición y salud de las personas, al tiempo que asegure un crecimiento inteligente y ecológico dentro de una economía circular y sostenible.

Para lograrlo, la producción agroalimentaria tiene que trabajar sobre estas acciones clave:

  • Producción y consumo sostenible: todos los eslabones de la cadena agroalimentaria deben trabajar para lograr mayor eficiencia en sus procesos, reducir el consumo de recursos y energía, así como mitigar el impacto medioambiental.
  • Gestión del agua: el riesgo de escasez de agua es una preocupación a nivel mundial y es por ello que se debe hacer una gestión y uso sostenible de la misma. Para la industria agroalimentaria el agua es un recurso esencial y sus esfuerzos deben dirigirse a conseguir disminuir su consumo, optimizando procesos y reutilizando en condiciones de calidad y seguridad. También se debe mejorar la calidad de los vertidos para evitar un impacto negativo sobre la sostenibilidad de los recursos hídricos naturales.
  • Eficiencia energética: ante los efectos negativos que causan sobre el medioambiente los combustibles fósiles y la actual escasez energética, se debe avanzar hacia la eficiencia energética como garantía de sostenibilidad ambiental y competitividad. Para ello es necesario esforzarse en reducir los consumos e incorporar en los procesos las energías limpias y renovables.
  • Lucha contra el cambio climático: la industria agroalimentaria debe tener entre sus prioridades la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) para contribuir a hacer frente al cambio climático. Esto supone mejorar la eficiencia de los procesos y el consumo de energía, incluyendo aspectos como el transporte y la logística.
  • Correcta gestión de los residuos: bajo los principios de reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. En este sentido, la recuperación de residuos para producir bioenergía constituye una pieza clave para que la industria agroalimentaria consiga optimizar sus procesos.
  • Evitar el desperdicio alimentario en las diferentes fases del proceso de producción e invertir en mejorar la gestión de los residuos de envases, reduciendo su impacto ambiental, sin que afecte a la calidad y seguridad de los alimentos.

Las empresas de la industria agroalimentaria que trabajan sobre estas acciones clave son las que tienen la capacidad y el compromiso de conducir a toda su cadena de valor hacia una gestión más sostenible, en base al modelo de economía circular.

Esto trae consigo beneficios como el ahorro de costes en cuanto a la adquisición de materias primas y energía, y por la capacidad de innovar en procesos más eficientes, reutilizar recursos y hacer una buena gestión de los residuos.

Para que esto sea posible, una de las principales estrategias de economía circular aplicables al sector agroalimentario va dirigida a la gestión del agua, la energía y la materia orgánica para su reutilización u otro tipo de aprovechamiento, así como la sustitución de los combustibles fósiles.

Y una de las medidas para conseguirlo es la producción de biogás agroindustrial a partir de la depuración de aguas residuales de los procesos productivos u otros residuos orgánicos, y la obtención de subproductos derivados (digestatos).

Así, la instalación de pequeños biodigestores anaeróbicos en granjas, cooperativas e industrias agroalimentarias que permitan valorizar estos residuos in situ y autoconsumir el biogás obtenido para uso interno (calor, frío, electricidad o biocarburantes) resulta una solución a bajo coste que permite poner en marcha esta medida y contribuir a una producción agroalimentaria sostenible.

 

Biogás agroindustrial para Autoconsumo

La producción de biogás agroindustrial para autoconsumo requiere de la instalación de una planta de biogás a escala, que se integre en el proceso productivo y permita generar y autoconsumir la energía de forma gratuita, aprovechando los propios residuos y cumpliendo con la normativa vigente.

En este sentido, la tecnología smallbiogás resulta apropiada para aquellas explotaciones agrícolas y ganaderas e industria alimentaria que produzcan diariamente 2Tm de residuos orgánicos o más.

La energía obtenida puede destinarse a cubrir parte de las necesidades de energía térmica y eléctrica necesaria para los procesos productivos, resultando un proceso económico, sencillo y rentable. Además, el excedente de energía puede venderse al mercado eléctrico y de igual forma, los digestatos obtenidos pueden ser empleados por la propia empresa o comercializados.

Una tecnología adaptada a las necesidades de cada empresa y a la normativa vigente, que podemos ofrecerte desde Genia Bioenergy para ayudarte a avanzar hacia la producción agroalimentaria sostenible.

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