Usos y beneficios del biometano

El modelo energético actual debe cambiar para pasar a ser sostenible, basado en la economía circular, que nos permita luchar contra la amenaza del agotamiento de los recursos, la contaminación ambiental o el cambio climático.

Las energías renovables son el recurso necesario para poder hacer frente a estos retos medioambientales a los que nos enfrentamos y permitir un desarrollo sostenible.

Y una de estas energías renovables o alternativas es el biometano. Uno de los biocombustibles más interesantes que hay ahora mismo. También llamado «Gas natural sostenible» o «Gas natural renovable».

 

¿Qué es el biometano?

El biometano es un gas natural renovable que está compuesto, en su mayor parte, de metano (90% o más del total).

Se obtiene a partir de biomasa (compuesta por desechos vegetales o animales) y se produce de manera que su eficiencia y capacidad energética son similares a la del gas natural fósil y no renovable.

La producción del biometano pasa por un paso previo, la obtención de biogás. Éste se genera por la digestión anaerobia de los desechos, o bien a partir del lavado del gas de síntesis generado en la gasificación de la biomasa, siendo 100% renovable.

El biogás es una mezcla gaseosa con un 40-70 % de Metano (CH4), un 30-40 % de CO2, entre un 2-8 % de H2O y trazas de otros compuestos como SH2, O2, N2, NH3, siloxanos y partículas. Al no ser metano puro, debe ser tratado mediante un proceso de depuración y otro de enriquecimiento o “upgrading”, para obtener el biometano.

El biometano es, por tanto, un biogás mejorado a través de un segundo tratamiento que le confiere mayor calidad.

Sus características, particularidades y usos son diferentes a las del biogás:

  • Es más versátil y permite una variedad de usos similar al gas natural, al que puede sustituir con todas las garantías.
  • Puede ser inyectado directamente en los conductos del gas natural y ser distribuido por esta vía donde se precise: viviendas, fábricas, etc.

La producción de este gas renovable se realiza en plantas de biometano, y en ocasiones, puede producirse, a menor escala, en vertederos o granjas.

Una vez completado el proceso, el biometano queda listo para ser inyectado y utilizado por las instalaciones de gas tradicionales.

 

La industria del biometano en europa

En Europa, la industria del biometano está creciendo a buen ritmo. En la actualidad, se produce biometano en 18 países, incluida España, y el número de plantas de producción ha pasado de ser 483 (2018) a 729 (2020). Esto da un incremento del 51%, según señala el Mapa Europeo del biometano, un detallado estudio de la Asociación Europea de Biogás (EBA) y Gas Infrastructure Europe (GIE), que ha publicado su segunda edición.

En este mismo informe, se desglosa la producción de biometano por países, situando a Alemania como líder destacado. El número de plantas de biometano es este país es de 232. A él le siguen Francia con 131 y Reino Unido con 80.

Aunque en España, el número de plantas de biogás crece de manera progresiva en los últimos años, aún tenemos un índice de producción de biometano muy bajo. Esto nos mantiene, de momento, a la cola de los países europeos en este tipo de instalaciones y en la aportación que hacemos a las redes de energía.

Europa, en general, está dando impulso al biometano, aunque también está introduciendo límites para evitar que afecte a la sostenibilidad de las cosechas a partir de las cuales se obtiene.

Está claro que el biometano es un combustible renovable muy interesante y que está llamado a representar un papel importante en un futuro más limpio.

 

¿Quieres saber más sobre las tendencias del biometano en Europa?

 

Principales usos del biometano

La composición química y el poder energético del biometano lo hacen muy similar al gas natural, lo que permite su uso con los mismos fines:

Uso industrial del biometano

Al igual que el gas natural, el biometano es capaz de proporcionar calor y energía para prácticamente todo tipo de usos industriales, pudiendo inyectarse y transportarse en la red de gas natural.

El principal uso industrial del biometano es en instalaciones industriales que requieren de una descarbonización de su uso térmico.

También se dan industrias que han instalado infraestructuras de generación de biometano a partir de sus propios residuos, lo que les permite un autoconsumo a coste muy bajo.

Uso doméstico del biometano

Al poderse utilizar las mismas instalaciones del gas natural, el biometano puede servir para su uso en cocinas, calefacción, calentadores de agua. Es decir, tiene capacidad para dar respuesta a las principales necesidades de energía de los hogares.

Uso del biometano en movilidad

El biometano puede ser empleado para la propulsión de vehículos mediante dos tipos de sistemas:

  • Gas Natural comprimido (bioGNC):

Se trata de gas natural a altas presiones. Al estar compuesto principalmente por metano, expulsa menos dióxido de carbono que la gasolina o el gasóleo, resultando menos contaminante.

Se trata de un combustible limpio, renovable y económico que ha hecho aumentar la demanda de vehículos que emplean este sistema, y cada vez hay más estaciones de servicio que lo sirven.

  • Gas Natural Licuado (bioGNL):

En este caso, el gas natural está en fase líquida y a una temperatura de – 160ºC. Se lo considera un líquido criogénico, por lo que debe ser transportado y almacenado en recipientes con un adecuado aislamiento, a fin de mantener este estado líquido.

La ventaja del GNL es su menor volumen, además de no ser tóxico ni corrosivo. Tiene una composición superior al 95% de metano. Es inodoro e incoloro.

El biometano, bien se utilice como combustible vehicular o sea inyectado en la red, ha de cumplir con ciertos estándares de calidad. En ese sentido, existe una norma con especificaciones para la inyección de biometano en la red de gas natural  (UNE-EN 16723-1) y para gas natural y biometano para uso en transporte (UNE-EN 16723-2)

 

¿Qué beneficios tiene el biometano?

Las propias características del biometano y su capacidad de ser empleado de forma similar al gas natural, le confieren una serie de beneficios o ventajas asociados:

1. El biometano es utilizable directamente por las instalaciones de gas natural.

No se requiere de adaptaciones en las instalaciones para poder transportarlo, ni usarlo en nuestras cocinas o calentadores.

2. Es equivalente al gas natural fósil en cuanto a producción de energía. 

Su eficiencia y poder energético son casi idénticos.

3. El biometano es más respetuoso con el medio ambiente.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en el biometano son menores a las del gas natural es su uso como combustible vehicular.

4. El biometano es un recurso renovable.

El biometano puede producirse de manera renovable, de ahí que se le llame gas natural renovable. Es decir, que no se acaba, como ocurre con su contrapartida de origen fósil, puesto que lo podemos generar siempre de forma circular con la gestión de los residuos que producimos.

5. El biometano es fácilmente almacenable y transportable.

Pueden aprovecharse las propias infraestructuras existentes, dedicadas al gas natural tradicional.

6. Es más flexible que cualquier otra fuente de energía renovable.

Los diferentes usos que se le pueden dar al biometano, cubren el espectro completo de electricidad, calor y movilidad.

A estos beneficios señalados, se le unen ventajas económicas: su producción genera una menor dependencia energética, tanto a nivel local como regional.

Contando con las infraestructuras adecuadas, las industrias pueden obtener energía para autoconsumo, y a veces para vender a terceros, mediante la transformación de sus propios residuos.

La producción de biometano en Europa contribuye a los objetivos de desarrollo sostenible, reduciendo las emisiones de CO2 equivalente, mejorando la calidad del aire y anticipándose a la seguridad de suministro e independencia energética europea de terceros países.

 

Desde Genia Bioenergy contribuimos a generar estos beneficios asociados a la producción de biometano. Para ello, ofrecemos un servicio integral que garantiza la generación de biometano, con los estándares de calidad requeridos, para convertirse en una alternativa solvente al gas natural.

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