Fertilizante orgánico a partir de estiércol

El estiércol se ha venido utilizando desde la antigüedad como fertilizante orgánico para restaurar los niveles de nutrientes del suelo y como una forma de aprovechar estos residuos del ganado.

La forma adecuada de utilizarlo es tras su fermentación, dando lugar al compost orgánico.

Este se usa luego en los suelos para mejorar su estructura y estimular el crecimiento de los cultivos, gracias a sus contenidos en nitrógeno y materia orgánica que restauran la fertilidad del suelo. Es decir, el compost actúa como el equivalente al humus.

Esta forma de proceder trae consigo el beneficio de reciclar los residuos orgánicos procedentes de la ganadería, pero también debe hacerse siguiendo un control y una gestión adecuada para evitar problemas ambientales como los malos olores, la emisión de gases, variaciones de pH del suelo, exceso de nitratos y nitritos, concentración de metales pesados, lixiviación o eutrofización de las aguas, entre otros.

Aprovechar el estiércol para fertilizar el suelo no deja de ser, por tanto, una oportunidad para aprovechar un recurso natural, al tiempo que un compromiso con una correcta gestión para no perjudicar al medioambiente.

 

Ganaderos responsables

La mala gestión y el uso inadecuado del estiércol ha generado una mala imagen sobre su aprovechamiento. Datos de acuíferos contaminados por nitratos o el exceso de fósforo y otros minerales en el suelo, por la sobre fertilización, refuerzan esta idea.

Pero, tanto los ganaderos como la administración llevan tiempo buscando las mejores formas para hacer eficiente su gestión y, actualmente, existe una estricta normativa que regula su uso.

Las deyecciones ganaderas son un recurso para la agricultura, por los nutrientes y por la materia orgánica que aportan, y los suelos agrícolas tienen un déficit de materia orgánica que hay que restituir. Así que, los primeros interesados en evitar las problemáticas ambientales que generan las deyecciones ganaderas son los propios ganaderos.

Revalorizar un recurso como el estiércol es necesario para poder desarrollar la economía circular en este sector. Por ello, se habla del arte de la fertilización como todo el conocimiento acumulado por las universidades y centros de investigación para mejorar la gestión de las deyecciones ganaderas.

Se lleva años trabajando en poner en valor el uso de las deyecciones ganaderas como recurso.

Para ello, se están llevando a cabo actuaciones en las granjas, reducciones del volumen de purines gracias a una mejor gestión del agua, mejoras en los piensos del ganado para que resulten más eficientes y reducción de la cantidad de nutrientes que hay que aplicar. Además, se fijan las dosis máximas de aplicación para cada cultivo, el momento e incluso las distancias para aplicar el estiércol.

De hecho, la normativa actual va dirigida a un modelo de gestión basado en la valorización de este recurso, con una fertilización ajustada a las necesidades de los cultivos y una aplicación hecha con la maquinaria adecuada. Con ella, se pretenden tres líneas de actuación:

  1. En origen, reduciendo el volumen de nitrógeno generado en las explotaciones ganaderas.
  2. En destino, estableciendo sistemas para uniformizar la distribución y ajuste de la dosis.
  3. Objetivo final, conseguir un fertilizante orgánico de calidad, por medio del compostaje.

Toda una serie de cambios que requieren un esfuerzo por parte del sector ganadero y agrícola, y que debe mostrarse a la sociedad para cambiar la percepción que se tiene sobre el aprovechamiento de este recurso.

Normativa residuos

La producción de compost como parte de la bioeconomía circular

El aprovechamiento del estiércol, como compost o abono orgánico para mejorar la calidad del suelo, forma parte del concepto de bioeconomía circular.

Este concepto de bioeconomía circular viene a ser un modelo económico basado en la producción de recursos biológicos renovables y en la conversión de estos recursos en productos con valor añadido, como bioproductos, bioenergía y servicios.

Un modelo por el que apuesta la Unión Europea y que aplicado al sector ganadero implica el priorizar la utilización de las deyecciones tanto en el campo como, también, extrayendo productos y analizando su utilidad en otros ámbitos. 

La ganadería suministra abono a la agricultura y esta produce los alimentos que el mismo sector ganadero consume en forma de pienso para los animales. Un ciclo productivo y eficiente que forma parte de la bioeconomía circular.

Pero aún hace falta más investigación y asesoramiento para mejorar la gestión de las deyecciones ganaderas. Algo clave para que este nuevo modelo económico en el sector agrícola y ganadero resulte más eficiente.

Hay que impulsar el aprovechamiento de este recurso, del que también se pueden obtener otros productos de alto valor añadido, tales como el biogás para la generación de energía eléctrica y térmica. De esta forma se podrá contribuir, aún más, a la sostenibilidad de la economía en general.

En Genia Bioenergy podemos ayudar a dar este impulso y contribuir a la bioeconomía circular y la sostenibilidad, aportando soluciones que permiten optimizar esta gestión de las deyecciones ganaderas.

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