Genia Bioenergy y la Unió de Periodistes Valencians reunieron a investigadores y profesionales del sector en un desayuno-taller dirigido a periodistas, con foco en las dimensiones económica, energética, ambiental y social de esta tecnología.
El Aula Seminario del Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de València acogió el pasado 26 de mayo el desayuno-taller “Informar sobre biometano: implicaciones económicas, energéticas, ambientales y sociales”, una jornada formativa coorganizada por Genia Bioenergy y la Unió de Periodistes Valencians, con la colaboración de la Universitat de València.
La sesión, dirigida en exclusiva a profesionales de la comunicación interesados en medio ambiente, energía, economía y sostenibilidad, respondió a una necesidad concreta: ofrecer a los periodistas un marco de análisis basado en datos y evidencia científica sobre una industria, la del biometano, que se está incorporando al debate público a mayor velocidad de la que permite asentar el conocimiento técnico.
Asistieron periodistas de diversos medios locales y autonómicos, así como docentes de periodismo de la Universitat de València, en un formato pensado para favorecer el diálogo directo con los ponentes.
Pedro Antonio García Encina, catedrático de Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Valladolid y director del Instituto de Procesos Sostenibles (IPS), abrió la jornada situando la digestión anaerobia en su contexto histórico y técnico. Recordó que el proceso es conocido por la ciencia desde finales del siglo XVIII, cuando Volta estudió cómo se producía el gas de los pantanos, y que sus primeras aplicaciones industriales para el tratamiento de aguas urbanas se remontan a finales del siglo XIX. Desde los años 80, el tratamiento anaerobio de fangos es estándar en prácticamente todas las depuradoras de cualquier ciudad española de tamaño medio.
García Encina destacó dos ideas que vertebraron buena parte de la jornada. La primera: el biometano debe entenderse, en origen, como una solución de gestión de residuos orgánicos cuyo beneficio energético es una consecuencia añadida, no su finalidad. La segunda: según el informe de Sedigas, el potencial del biogás en España permitiría sustituir hasta el 40% del consumo nacional de gas natural, frente a menos del 1% que se produce actualmente. Una distancia que sitúa al país muy por debajo de su capacidad estructural y muy por detrás de referentes europeos como Dinamarca o Alemania.
Bernat Chuliá, Director de Proyectos y Desarrollo de Genia Bioenergy, presentó dos casos en desarrollo en la Comunitat Valenciana que ilustran cómo se aterriza un proyecto de biometano en un territorio concreto: el Centro de Bioenergía Circular de Llíria, actualmente en obras tras seis años de tramitación, y el proyecto de Sollana, centrado en la valorización de paja de arroz de l’Albufera.
Chuliá explicó la metodología de desarrollo de proyecto utilizada por Genia Bioenergy, que parte del diálogo con el ayuntamiento y los agentes locales desde la fase de prefactibilidad, mucho antes de que el proyecto exista como tal en un documento técnico. Los productores de residuos, subrayó, no son proveedores puntuales sino partners durante toda la vida útil de la instalación. En el caso de la paja de arroz, detalló cómo Genia Bioenergy ha tenido que desarrollar internamente desde la tecnología, la logística de recogida y un sistema de almacenamiento que permite mantener el poder de generación de biogás 16 a 18 meses después de la cosecha, hasta los procesos de optimización para obtener gas de la paja durante todo el año, desarrollos que están protegidos por una patente propia.
Sobre la planta de Llíria, confirmó que las obras están en marcha desde hace dos meses y que la instalación tendrá capacidad para tratar 162.800 toneladas anuales de residuos orgánicos y producir 90 GWh de biometano al año, equivalentes al consumo de unos 10.000 hogares.
Ángel Robles, profesor de Ingeniería Química de la Universitat de València, miembro del Management Committee del Specialist Group on Anaerobic Digestion del IWA y chairman del IWA AD19, aportó la perspectiva de la investigación académica. Robles forma parte del grupo Calagua, unidad mixta UPV-UV con trayectoria histórica en el tratamiento de aguas residuales y digestión anaerobia.
El investigador subrayó la importancia de recuperar de los residuos utilizados fósforo y nitrógeno, dos nutrientes cuyo ciclo global se ha desequilibrado: el fósforo se extrae de yacimientos concretos y escasos para dispersarse después en cultivos, y el nitrógeno fertilizante se produce mediante procesos químicos intensivos en energía. La digestión anaerobia permite reincorporar ambos al ciclo agronómico de forma local, reduciendo la dependencia de fertilizantes inorgánicos.
Robles también anunció que Valencia acogerá del 9 al 13 de junio la 19.ª edición del Congreso Internacional IWA AD19, uno de los principales encuentros internacionales sobre digestión anaerobia y valorización sostenible de residuos y a la que ya hay confirmada la asistencia de cerca de 750 científicos de más de 40 países. Un dato que sitúa, durante esos días, a la ciudad como epicentro internacional de la bioenergía y la bioeconomía.
Preguntado por las afirmaciones que circulan en el debate público sobre riesgos para la salud asociados a estas instalaciones, Robles distinguió con precisión los conceptos de peligro y riesgo. Una sustancia puede ser tóxica (eso es un peligro) pero el riesgo depende de la exposición: de la dosis, del tiempo de contacto y de la concentración. Para controlar esa exposición existen tecnologías probadas (biofiltros, sistemas de lavado, captación canalizada) que, aplicadas correctamente, hacen que el riesgo sea inexistente o ínfimo a nivel laboral y mucho menor todavía para la población.
La mesa redonda, moderada por Yolanda Ávila, directora de gasrenovable.com, contó además con Ricardo Romaguera, presidente del Clúster de la Energía de la Comunitat Valenciana y CEO de Inderen, ingeniería con experiencia en más de 150 proyectos de biogás y biometano en Europa; y con Jessika Gudiño, responsable del enfoque social y territorial de proyectos en la consultora Siembra Energía Social.
Romaguera aportó un dato relevante para la percepción de riesgo: en Europa existen plantas operativas a menos de 500 metros de viviendas y en polígonos industriales sin generar problemas a sus vecinos, siempre que el diseño, la ejecución y la operación se realicen conforme a las mejores técnicas disponibles. Hoy en día, señaló, con el conocimiento técnico actual y la regulación vigente, no se permitiría construir muchas de las plantas que se hicieron antes de 2012. La tecnología ha evolucionado y la regulación también.
Gudiño insistió en que la integración territorial debe diseñarse desde la prefactibilidad del proyecto, no como respuesta reactiva a un conflicto. Lo que los vecinos piden, recordó, es que se les escuche, se les consulte y se cuente con ellos desde el día uno. Minimizar el conflicto exige incorporar la capa social al mismo nivel que la capa técnica y económica.
El conjunto de la sesión dibujó un cuadro que contrasta con frecuencia con la conversación pública sobre el biometano: una tecnología madura, ampliamente desplegada en Europa, regulada por Autorización Ambiental Integrada y con un proceso obligatorio de participación pública; una industria que introduce la economía circular con un potencial de descarbonización significativo, capaz de sustituir hasta un 40% del consumo nacional de gas natural; y una solución de gestión de residuos que recupera nutrientes y reduce emisiones siempre que se diseñe, construya y opere conforme a la normativa vigente y a las mejores prácticas del sector.
La jornada se cerró con un consenso entre los ponentes: el debate público gana cuando se nutre de fuentes con trayectoria investigadora o profesional acreditada en la materia, y pierde cuando se polariza entre el alarmismo y el triunfalismo. Una conclusión especialmente útil para los profesionales de la información, a quienes iba dirigida la sesión.
Una jornada para abrir conversación, aportar contexto y acercar conocimiento técnico a un debate que cada vez tiene más presencia en el territorio. Ese fue el objetivo de este encuentro impulsado por Genia Bioenergy junto a la Unió de Periodistes Valencians: generar un espacio de información rigurosa, diálogo y transparencia alrededor del biometano y su papel en la transición energética y la economía circular.
Esta sesión forma parte de una línea de trabajo más amplia con la que Genia Bioenergy quiere seguir acercando, de forma clara y comprensible, cómo funcionan sus proyectos, qué controles existen y cuál es el impacto real de este modelo energético e industrial sobre el territorio.
Porque hablar de biometano es hablar también de gestión responsable de residuos, recuperación de nutrientes, reducción de emisiones y generación de energía renovable desde un enfoque conectado con las necesidades del entorno y basado en criterios técnicos, ambientales y sociales verificables.
➡ Descubre cómo Genia Bioenergy desarrolla Centros de Bioenergía Circular: https://geniabioenergy.com/centros-de-bioenergia-circular/
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Y si te perdiste la crónica de la jornada sobre biometano celebrada en la Asociación de la Prensa de Madrid, puedes leerla aquí:
➡ https://geniabioenergy.com/prensa/ciencia-territorio-y-transparencia-asi-fue-la-primera-jornada-sobre-biometano-en-la-asociacion-de-la-prensa-de-madrid/
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