Subproductos del sector agroindustrial como soluciones para la biorremediación de suelos

Subproductos del sector agroindustrial como soluciones para la biorremediación de suelos – Proyecto SAPAL

La degradación de los suelos debido a la contaminación y el uso intensivo de recursos agrícolas es un problema creciente a nivel global. La disminución de la fertilidad del suelo, la contaminación por metales pesados, plaguicidas y residuos industriales suponen un desafío para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.

Ante esta situación, la biorremediación ha surgido como una alternativa eficaz y sostenible capaz de revertir el problema. Este proceso biotecnológico, basado en el uso de microorganismos, plantas y materia orgánica, tiene la capacidad de restaurar suelos contaminados, mejorando su calidad y funcionalidad.

En los últimos años, la industria agroalimentaria ha comenzado a ver en sus propios subproductos y residuos orgánicos una solución viable para la recuperación del suelo a través de la biorremediación. Así, materiales como el bagazo de caña de azúcar, las cáscaras de frutas, los lodos agroindustriales o el alperujo del sector oleícola, anteriormente considerados desechos, están demostrando su eficacia en la mejora de la estructura del suelo, la activación biológica y la degradación de contaminantes​.

 

Subproductos agroindustriales y su papel en la biorremediación

La industria agroindustrial genera grandes volúmenes de residuos orgánicos cada año. Estos subproductos, en lugar de ser gestionados como desperdicios, pueden convertirse en un recurso para la biorremediación de los suelos.

Principales residuos agroindustriales empleados en la biorremediación

  • Bagazo de caña de azúcar: mejora de la estructura del suelo y degradación de hidrocarburos.

El bagazo, subproducto de la molienda de la caña de azúcar, es rico en celulosa y lignina, lo que lo convierte en un excelente material para la biorremediación de suelos contaminados con hidrocarburos. Además, su estructura fibrosa mejora la aireación y porosidad del suelo, facilitando la biodegradación de compuestos tóxicos​.

  • Cáscaras y residuos vegetales: aporte de materia orgánica y microorganismos beneficiosos.

Los restos de cultivos, como las cáscaras de naranja y plátano, contienen compuestos orgánicos fácilmente degradables. En suelos contaminados con pesticidas, se ha demostrado que su incorporación favorece la acción de microorganismos degradadores de tóxicos​.

  • Lodos agroindustriales: fuentes de nutrientes y estimulación microbiana.

Los lodos generados en el tratamiento de aguas residuales industriales contienen nutrientes y microorganismos beneficiosos que favorecen la recuperación de suelos degradados. Su aplicación controlada mejora la fertilidad y acelera procesos de degradación de contaminantes​.

  • Alperujo del sector oleícola: producción de biogás y enmiendas orgánicas.

El alperujo es un residuo de la industria del aceite de oliva con alto contenido de compuestos fenólicos y materia orgánica. Su conversión en biogás mediante digestión anaerobia y su uso, una vez digerido, en compostaje lo convierten en una solución eficaz para la biorremediación de suelos​.

Mecanismos de acción de los subproductos en la recuperación de suelos

Los subproductos agroindustriales pueden utilizarse como materia prima en procesos de biorremediación gracias a su capacidad para modificar las propiedades del suelo y facilitar la degradación de contaminantes.

Uno de los principales mecanismos de acción de estos subproductos es la mejora de las propiedades físicas del suelo.

La incorporación de residuos fibrosos, como el bagazo de caña de azúcar o la paja, incrementa la porosidad y la aireación, permitiendo una mayor infiltración de agua y evitando la compactación. Esto favorece el desarrollo de microorganismos beneficiosos y mejora la capacidad del suelo para sostener el crecimiento vegetal.

El aporte de nutrientes y la estimulación microbiana son otros mecanismos de acción para la biorremediación de suelos con subproductos agroindustriales.

Así, materiales como los lodos agroindustriales o los residuos de cultivos aportan carbono orgánico y otros nutrientes esenciales, creando un entorno favorable para la proliferación de microorganismos degradadores de contaminantes. Estos microorganismos pueden acelerar la mineralización de compuestos tóxicos y mejorar la actividad biológica del suelo.

En el caso de suelos contaminados, la degradación de compuestos nocivos ocurre mediante procesos de co-metabolización. Los microorganismos presentes en los residuos aplicados utilizan la materia orgánica disponible como fuente de energía, mientras descomponen simultáneamente hidrocarburos, plaguicidas y otros contaminantes. Hay estudios que demuestran que la incorporación de residuos ricos en carbono, como cachaza y cáscaras de cítricos, puede aumentar significativamente la biodegradación de pesticidas y compuestos derivados del petróleo.

Otro mecanismo relevante en la biorremediación es la inmovilización de metales pesados y la mejora química del suelo.

Algunos subproductos contienen sustancias, como los ácidos húmicos, que tienen la capacidad de adsorber metales pesados y reducir su biodisponibilidad, evitando su absorción por las plantas y reduciendo su toxicidad en el ecosistema. Además, ciertos residuos pueden actuar como reguladores del pH del suelo, neutralizando la acidez y creando condiciones más favorables para la actividad biológica.

Por último, la aplicación de subproductos agroindustriales en suelos degradados favorece la revegetación y la restauración ecológica.

Al incrementar la disponibilidad de materia orgánica y mejorar la fertilidad, estos residuos permiten el establecimiento de cobertura vegetal en terrenos anteriormente infértiles. La regeneración de la vegetación no sólo contribuye a la estabilidad del suelo y previene la erosión, sino que también promueve la captura de carbono y la restauración de la biodiversidad del ecosistema.

 

Aplicabilidad específica de subproductos agroindustriales en el Proyecto SAPAL

Un caso actual de innovación es el Proyecto SAPAL, enfocado en el aprovechamiento de subproductos de la industria oleícola (aceite de oliva) para la producción de bioenergía y la biorremediación de suelos.

Este proyecto colaborativo, liderado por Oleoestepa (cooperativa aceitera) con participación de Genia Bioenergy y otros socios, tiene como objetivo desarrollar soluciones integrales in situ para el tratamiento y valorización de los residuos de almazara.

En la producción de aceite de oliva uno de los residuos más abundantes es el alperujo, una mezcla semisólida de pulpa de aceituna, cáscara, hueso molido y agua resultante del proceso de extracción en dos fases.

Tradicionalmente, el alperujo se lleva a plantas orujeras para extraer aceite residual y usar el resto como combustible de biomasa, pero el volumen creciente de este residuo en sistemas olivareros intensivos empieza a sobrepasar la capacidad de esas industrias​.

En este sentido, el proyecto SAPAL busca una alternativa sostenible, in situ en las propias almazaras, para convertir el alperujo en bioenergía y biofertilizantes útiles. Para ello, se está investigando una combinación de digestión anaerobia y fermentación en estado sólido (compostaje controlado) para tratar este subproducto.​

En la etapa anaerobia, los microorganismos metanogénicos degradan la fracción orgánica en ausencia de oxígeno, generando biogás rico en metano. Este biogás es un combustible renovable que puede aprovecharse para energía eléctrica o térmica, contribuyendo a la descarbonización del proceso​.

Tras la digestión, queda un digestato (lodo residual) estabilizado, de alto valor agronómico, que SAPAL evalúa como enmienda orgánica para los suelos.

Paralelamente, mediante fermentación sólida (similar a compostaje), se acelera la descomposición de componentes lignocelulósicos y la reducción de compuestos fenólicos en el alperujo, obteniendo un compost o biofertilizante maduro y seguro para uso agrícola​.

Este compost enriquecido en nutrientes podrá aplicarse a suelos olivareros u otros suelos empobrecidos, mejorando su estructura y fertilidad sin los riesgos que tendría el residuo crudo.

Un aspecto innovador del proyecto es la identificación de cepas microbianas especializadas: el consorcio ha aislado bacterias capaces de degradar más eficientemente el alperujo, reduciendo su impacto ambiental a la vez que aumentan la producción de metano en la digestión​ anaerobia. Estas cepas se podrían inocular en el proceso para optimizarlo biológicamente.

Además, el proyecto ha comprobado que ciertas mejoras de proceso (por ejemplo, usar subproductos específicos de decantación como el llamado paté del decanter de nueva generación) aumentan la generación de biogás respecto al alperujo convencional, debido a su menor contenido en sólidos leñosos y mayor accesibilidad para las bacterias​.

También se han logrado definir las condiciones óptimas de codigestión, mezclando el alperujo con otros residuos orgánicos para mitigar la inhibición por fenoles y balancear el contenido en nutrientes. Esta ​estrategia permitió incrementar el rendimiento en metano sin requerir costosos pretratamientos.

A la par, se están evaluando parcelas de suelo en las cuales se aplicará el compost obtenido, con seguimiento de parámetros de fertilidad y presencia de contaminantes para asegurar que la enmienda cumple los objetivos de biorremediación sin efectos adversos.

Aunque los resultados finales de SAPAL están en desarrollo, la expectativa es que al concluir el proyecto se disponga de un modelo piloto replicable: almazaras capaces de autogestionar sus residuos convirtiéndolos en energía verde y compost, cerrando el círculo entre producción de aceite y restauración de suelos agrícolas.

 

El uso de subproductos agroindustriales en la biorremediación de suelos representa una oportunidad para la restauración ambiental y la economía circular. Residuos como el bagazo, los lodos agroindustriales y el alperujo están demostrando su eficacia en la degradación de contaminantes y la mejora de la fertilidad del suelo.

El Proyecto SAPAL es un ejemplo de cómo la innovación puede transformar residuos en recursos valiosos, reduciendo impactos ambientales y generando energía renovable. A medida que más industrias adopten estos enfoques, la biorremediación con subproductos agroindustriales jugará un papel central en la sostenibilidad agrícola y ambiental​.

 

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