¿Qué es el compost orgánico?

La fermentación de los residuos orgánicos, como pueden ser los restos de cosecha, los excrementos de animales o los residuos orgánicos urbanos, da lugar a lo que denominamos compost orgánico, un abono excelente para la agricultura.

El compost o abono orgánico se utiliza en los suelos porque mejora su estructura y estimula el crecimiento de los cultivos. Sirve para restaurar la fertilidad de los mismos e incrementar su riqueza orgánica, ya que vendría a ser el equivalente al humus (materia orgánica presente en el suelo), pero higiénico y libre de características desagradables.

Este compost tiene, por tanto, la capacidad de mejorar la estabilidad del suelo, aumentar su porosidad y la retención del agua. También favorece la fijación de los nutrientes y los mantiene más tiempo a disposición de los vegetales. El estado de agregación del suelo y el desarrollo de su flora microbiana se ven igualmente favorecidos.

Pero, además de los beneficios propios del compost, separar y reciclar los residuos orgánicos procedentes de la ganadería, la agricultura y alimentación para obtenerlo trae consigo otra serie de ventajas:

  • Se cierra el ciclo circular de los residuos orgánicos.
  • Se recuperan recursos naturales.
  • Se reduce la cantidad de residuos que acaban en los vertederos.
  • Se reduce la emisión de gases de efecto invernadero de los vertederos e incineradoras, con lo que se contribuye a frenar el cambio climático.
  • Se ahorra en el gasto de fertilizantes.

Para llevar a cabo todo el proceso de obtención del compost se debe recurrir a las plantas de compostaje, donde se controlan las condiciones para la obtención de un producto con la calidad y seguridad requerida para su uso.

 

¿Cómo funcionan las plantas de compostaje?

Tal como hemos dicho, una planta de compostaje es una instalación dedicada al reciclaje de los residuos orgánicos a través de un tratamiento biológico, obteniéndose con ello el compost o abono orgánico. 

Este tratamiento biológico de descomposición consiste en una compleja destrucción de la materia orgánica, donde están implicados diversos organismos como hongos, bacterias, protozoos y rotíferos en condiciones óptimas de temperatura, humedad y oxígeno. Del él se obtiene el ácido húmico que da lugar al producto final.

Los sistemas empleados por las plantas de compostaje pueden ser de tres tipos:

  • Compostaje en pilas estáticas: los residuos se vierten dentro de unas estructuras con tapas y se cubren con una capa de hojas o serrín (para mantener la humedad) y se añade cal para evitar los malos olores. Durante el compostaje no se realizan movimientos y el proceso ocurre de forma natural, a temperatura ambiente.
  • Compostaje en pilas estáticas aireadas: en este caso, los residuos son aireados a través de una tubería, con la que, además, se puede controlar la temperatura para evitar gérmenes. Tampoco se realizan movimientos durante el proceso.
  • Compostaje en pilas de volteo: este es el sistema más utilizado y consiste en la formación de pilas o hileras, de unos 2 metros de altitud, que se voltean periódicamente para que entre el oxígeno en la materia orgánica y se humedecen cuando es necesario. Este sistema es útil para evitar que la masa se compacte y sea difícil de manipular.

El proceso de compostaje no es rápido ni sencillo. Durante el mismo, podemos distinguir entre tres fases que pueden variar según el tiempo y el tipo de procedimiento empleado:

  1. Fase I o Mesofílica inicial: los microorganismos se aclimatan a su nuevo medio y se reproducen. La materia orgánica está fresca y se encuentra a temperatura ambiente, motivo por el cual la descomposición se inicia de forma natural.
  2. Fase II o Termofílica: se aumenta la temperatura y el pH para que aparezcan las bacterias termofílicas. En esta fase, se produce la máxima degradación y estabilización de la materia orgánica.
  3. Fase III o de enfriamiento: se agotan las fuentes de carbono y el nitrógeno que poseía el material orgánico. También se produce una liberación adicional de agua por evaporación, una estabilización del pH y se completará la formación del ácido húmico. Al mismo tiempo se intertizarán el resto de componentes orgánicos.

Tras este proceso, el compost obtenido se deja a temperatura ambiente para completar el proceso de maduración. Este último proceso es largo y puede tardar incluso meses.

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Uso y manejo adecuado del compost

Para empezar con el proceso de compostaje, lo primero que hay que tener en cuenta es que los residuos orgánicos empleados deben cumplir con una serie de criterios estrictos de la normativa europea UNE-EN 13432:2001 sobre compostabilidad industrial.

A partir de ahí, y tras la obtención del compost, su uso como abono queda regulado por el Real Decreto 999/2017, de 24 de noviembre, por el que se modifica el Real Decreto 506/2013, de 28 de junio, sobre productos fertilizantes, que tiene por objetivo fijar las reglas básicas en materia de productos fertilizantes y procesos necesarios de coordinación con las comunidades autónomas.

En lo que respecta a las medidas sanitarias para hacer compost, los Reglamentos UE nº 1774/2002 y 208/2006 fijan las normas que deben aplicarse para evitar la propagación de patógenos durante el proceso de compostaje. Para ello, deben tenerse en cuenta las siguientes cuestiones:

  • El compost debe ser manipulado y almacenado en la planta de compostaje a través de métodos que eviten su recontaminación. Todo el material del sistema deberá alcanzar los parámetros de tiempo y temperatura necesarios para conseguir su adecuada higienización.
  • Limpieza de los contenedores, vehículos y recipientes que se usen para transportar el material no tratado, en una zona especial designada para ello y diseñada para prevenir el riesgo de contaminación de los productos transformados.
  • Se proporcionarán los agentes limpiadores y los equipos de limpieza necesarios, además de llevar a cabo inspecciones cada cierto tiempo de las máquinas y entornos. Los programas de inspección y sus resultados deben quedar documentados, así como todos los procedimientos de limpieza para todas las áreas de las instalaciones.
  • Tienen que tomarse medidas preventivas de manera sistemática contra los roedores, los pájaros, los insectos y otros parásitos. Para lo cual, debe ponerse en marcha un plan de control de plagas bien documentado. Las analíticas de control de patógenos de los productos finales serán realizadas en un laboratorio acreditado y se archivarán convenientemente.
  • Las instalaciones y el equipo deberán mantenerse en buen estado de conservación.
  • Se deberá contar con un libro de registro para anotar de forma ordenada los datos obtenidos de fechas de volteos, temperatura y frecuencia que deberán quedar a cargo de la autoridad correspondiente para su verificación.

En consecuencia, la gestión de los residuos orgánicos para obtener de ellos productos derivados como el compost no resulta un proceso sencillo.

Desde Genia Bioenergy podemos ayudarte en este proceso, cumpliendo con la normativa vigente y aportándote rentabilidad gracias a la generación de energía. Esto lo hacemos posible mediante la instalación de una planta de biogás.