Qué es la recogida selectiva de residuos

Recogida selectiva, ¿qué es y cómo funciona?

La gran cantidad de residuos que se generan requiere de un sistema de recogida que facilite su gestión y evite los problemas derivados de su acumulación.

En el caso se los residuos sólidos urbanos (RSU) este sistema de recogida es competencia de cada municipio e implica un conjunto de medios de actuación que van desde el punto de aportación por parte del poseedor, hasta el primer destino, que puede ser un almacén o una instalación para su valorización o eliminación, según sea el caso.

Estos sistemas de recogida están constituidos por diferentes elementos como son el tipo de contenedor donde depositar el residuo, su ubicación, los vehículos de recogida y su frecuencia de paso, y los gestores de residuos (públicos, privados, mixtos, etc.).

Su forma de configurarlos dependerá del modelo de separación de residuos que se elija y de las características propias de cada municipio o agrupación municipal.

Estos sistemas de recogida pueden clasificarse atendiendo al modelo de segregación de residuos, como por ejemplo por fracciones (plásticos, vidrio, papel y cartón, etc), residuo mínimo o multiproducto. Pero, también pueden clasificarse según la modalidad y ubicación del sistema de recogida. 

Según este último modo de clasificación, el sistema de recogida más habitual es el de contenedores de superficie o soterrados, de diferente tipo según el tipo de residuo que se trate.

Otro sistema que está funcionando y dando buenos resultados, incluso superiores al anterior, es el de recogida selectiva puerta a puerta (PaP).

Este sistema PaP consiste en la entrega de los residuos al servicio municipal de recogida en la puerta de cada casa o comercio, fijando unos día y horas determinadas para ello y para cada fracción de residuo.

 

Puerta a puerta, una propuesta de participación y sensibilización

El sistema de recogida selectiva PaP sirve para cada tipo de fracción de residuo doméstico y comercial, ya sea en bolsas, pequeños contenedores o a granel (para papel y cartón). La única fracción de residuo a la que no se aplicaría este sistema, sino el habitual de contenedores, es a la de vidrios.

En el caso de las recogidas específicas comerciales, este sistema permite la recogida de una gran cantidad y calidad de residuo, evitando el desbordamiento de los contenedores o tener que disponer de gran cantidad de estos en la vía pública.

El sistema PaP ha demostrado tener buenos resultados en cuanto a cantidad de residuo recogido y en cuanto a calidad de separación.

Se trata de un sistema de recogida muy recomendado para zonas de baja densidad de población, donde es más fácil la identificación de los residuos de cada cual, pero que también puede funcionar en zonas más densas y con edificaciones verticales, si se emplean la recogida de contenedores comunitarios en viviendas plurifamiliares.

Este sistema permite identificar mejor al generador del residuo, por lo que posibilita la implantación de sistemas de fiscalización más justos, como por ejemplo los pagos por generación (por ejemplo, por bolsa o por contenedor).

La puesta en marcha de un sistema de recogida PaP que funcione va a requerir sensibilizar a la ciudadanía para que se implique y participe. De esta forma será efectivo y mejorará la gestión de los residuos.

Por esto es necesario que en la configuración de este sistema se tenga en cuenta la población y sus necesidades, la tipología y cuantía de los comercios e industrias para, así, establecer un sistema que se adapte a las necesidades, costumbres y hábitos del municipio. 

Además, debe ir acompañado de una campaña informativa que facilite la comprensión del sistema y un ajuste del sistema, una vez puesto en marcha, para optimizar su funcionamiento.

Así, las ventajas que supone este sistema selectivo de recogida quedarían resumidas en:

  • Niveles más altos de recogida selectiva y de recuperación.
  • Retirada de los contenedores de la vía pública (más espacio en la vía pública, no es necesario mantener y limpiar los contenedores, no hay desbordamientos).
  • Desaparece el anonimato en la entrega de los residuos.
  • El porcentaje de población que tiende a participar en la recogida selectiva es mayor.
  • Permite la aplicación de tasas de basuras de pago por generación.
  • El coste del reciclaje tiende a ser menor y los ingresos por sistemas integrados de gestión, venta de materiales y retorno del canon mayores.
  • Se reduce el porcentaje de residuos no municipales de los que se acaba haciendo responsable el municipio.
  • Los sistemas complementarios de recogida selectiva (fracción vegetal, voluminosos …) tienden a funcionar mejor.

 

Clasificación de Residuos en la industria

Los residuos generados por la industria son los principales causantes de daño ambiental, por lo que es necesario llevar a cabo una correcta gestión de los mismos.

Según la Ley 22/2011 de Residuos y Suelos Contaminados, estos residuos industriales son aquellos resultantes de los procesos de fabricación, transformación, utilización, consumo, limpieza o mantenimiento generados por la actividad industrial (excluidas las emisiones a la atmósfera reguladas en la Ley 34/2007, de 15 de noviembre) y pueden ser clasificados como residuos peligrosos o no. Una distinción clave para su separación y gestión.

La correcta gestión de estos residuos servirá para proteger al medioambiente y cumplir la normativa vigente, pero también contribuye a mejorar la imagen de la empresa, así como su eficiencia y competitividad a largo plazo.

En la gestión de los residuos industriales, la empresa productora es la que está obligada a mantenerlos en condiciones óptimas hasta su entrega o recogida por el gestor autorizado. 

En este sentido, la propia industria será la encargada de realizar una clasificación y separación de los residuos, atendiendo a la peligrosidad y características físico-químicas, evitando que se produzcan mezclas que dificulten su posterior tratamiento.

La acumulación y almacenamiento hasta el momento de la recogida se hará por separado, controlando las fugas y derrames. Se debe realizar en contenedores adecuados para cada tipo de residuo y también, se puede contar con maquinaria que facilite la automatización del proceso, como las compactadoras o las prensas.

Otra opción para las industrias es realizar el reciclaje de sus propios residuos. Algo que generalmente realizan las empresas que utilizan materiales como vidrio, metal, papel, plástico, madera, acero, cartón o, generan residuos de construcción y demolición, u orgánicos.

Para ello pueden contar con la instalación de una planta de clasificación de residuos en la propia empresa, y en el caso de los residuos orgánicos, una planta para su valorización energética como las plantas de biogás para autoconsumo.

La optimización de este proceso de reciclaje en la propia empresa se lleva a cabo en tres etapas:

  1. Identificar los flujos de residuos que se generan y su clasificación para establecer el sistema de recolección adecuado.
  2. Catalogar los residuos en biodegradables, peligrosos y no peligrosos para diseñar el plan de reciclaje que corresponda a cada caso, atendiendo a la legislación vigente.
  3. Aprovechamiento y reutilización de los subproductos por la propia empresa o su comercialización.

Este sistema separación y reciclaje de residuos en la propia industria no solo sirve para la protección del medioambiente, sino que también supone un ahorro en los costos de operación que ocasiona la inversión en un proceso de eliminación de residuos.

 

Ayudas destinadas a la separación de materia orgánica

Los sistemas de recogida y gestión de residuos orgánicos cuentan con ayudas para su implementación que tienen como objetivo hacer posible las reformas necesarias para el despliegue de la economía circular en España, tal como se indica en el “Plan de apoyo a la implementación de la Estrategia Española de Economía Circular y a la normativa de residuos”.

Estas ayudas están enmarcadas dentro de cuatro líneas de actuación:

  • Implantación de nuevas recogidas separadas, especialmente biorresiduos, y mejora de las existentes: 199,40 millones de euros (47,35% de total).
  • Construcción de instalaciones específicas para el tratamiento de los biorresiduos recogidos separadamente: 68,52 millones de euros (16,27%).
  • Construcción de nuevas instalaciones de preparación para la reutilización y el reciclado de otros flujos de residuos recogidos separadamente: 136,06 millones de euros (32,31%).
  • Inversiones relativas a instalaciones de recogida (como puntos limpios), triaje y clasificación (envases, papel, etc.), mejora de las plantas de tratamiento mecánico-biológico existentes y para la preparación de CSR (Combustible Sólido Recuperado): 17,14 millones de euros (4,07%).

Cada Comunidad Autónoma cuenta con un porcentaje de ayuda asignado y debe aprobar las convocatorias autonómicas para su concesión y adjudicación.

Si tienes interés por llevar a cabo un proyecto que se enmarque dentro de las líneas de actuación en materia de residuos puedes consultar el siguiente ebook donde te explicamos con más detalle en qué consisten estas ayudas.

 

Subvenciones y ayudas para la gestión de residuos

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