¿Cómo gestiono mis residuos orgánicos?

Los residuos orgánicos tienen un origen muy variado. Podemos hablar de residuos industriales procedentes de las empresas de preparación y manipulación de alimentos, de residuos agrícolas y ganaderos, de origen comercial (desperdicios de restaurantes, bares, carnicerías, etc) o de residuos sólidos urbanos.

Estos residuos los podemos encontrar en estado sólido o semisólido, o líquido, y se generan en grandes volúmenes, especialmente en el sector agroalimentario.

Es por esto que, la medida prioritaria sobre ellos es la prevención en cuanto a su producción, pero una vez generados, su recogida separada es un prerrequisito para poder realizar su correcta gestión y evitar los daños ambientales y para la salud que pueden generar.

La normativa que regula la gestión de estos residuos se ha vuelto más restrictiva. Entre estas restricciones se encuentra la reducción de residuos destinados a depósitos vertederos, lo que obliga a buscar alternativas de reciclaje. 

Las medidas que han de incluir los planes y programas de gestión de residuos tienen el objetivo de impulsar:

  • La recogida separada de residuos orgánicos destinados a compostaje o a la digestión anaerobia, en particular la fracción vegetal, los biorresiduos de grandes generadores y los generados en los hogares.
  • El tratamiento de los residuos orgánicos en instalaciones específicas sin que se produzca mezcla con otros residuos y de forma que se logre un alto grado de protección del medio ambiente.
  • El uso del compost producido a partir de los biorresiduos, ambientalmente seguro, en el sector agrícola, jardinería y para la regeneración de áreas degradadas, en sustitución de otras enmiendas orgánicas y fertilizantes minerales.

Además, los esfuerzos de las empresas para adaptarse a la normativa europea y al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 para evitar posibles multas y sanciones, deben dirigirse hacia:

  • La reducción de la cantidad de residuos generados.
  • Maximizar la reutilización y el reciclaje.
  • Disminuir las emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero por la generación de residuos.
  • Poner las medidas necesarias para separar en origen los biorresiduos.
  • Implementar métodos de transformación de los propios residuos orgánicos generados en fuentes de energía renovables como el biogás, el biometano, el biocombustible o los biofertilizantes.

Con esto, lo que se impone son nuevos sistemas de gestión de residuos orgánicos que sean más respetuosos con el medio ambiente, que estén dirigidos hacia la gestión sostenible y el modelo de economía circular.

 

La gestión de los residuos orgánicos de mi granja

Los residuos orgánicos generados en las granjas (estiércol, gallinaza o purines) tienen un alto potencial contaminante.

Partiendo de que el primer paso de su gestión es tratar de reducir su generación, estos biorresiduos deben someterse a distintos tratamientos:

  • Tratamiento físico: separación mecánica sólido-líquido por tamizaje. La parte sólida se somete a una estabilización durante su fase de almacenamiento y de la parte líquida se deben eliminar los lodos mediante sedimentación.
  • Tratamientos biológicos: mediante procesos de digestión aerobia (en presencia de oxígeno) para producir el compost, o procesos de digestión anaerobia (sin oxígeno) realizada en biodigestores para producir biogás.

La correcta gestión de estos residuos, y en especial los purines, cumpliendo la normativa vigente supone todo un reto para el sector ganadero al implicar un aumento de los costes de gestión.

De ahí que optar por el tratamiento de digestión anaerobia para la obtención de biogás sea una solución viable, que permite reducir el impacto ambiental al tiempo que aprovechar los biorresiduos como un recurso para la obtención de energía eléctrica y térmica. 

La promoción e implantación de sistemas de producción de biogás colectivos (varias granjas) y de codigestión (tratamiento conjunto de residuos orgánicos de diferentes orígenes) permite la implantación de sistemas de gestión integral de residuos orgánicos por zonas geográficas, con beneficios sociales, económicos y ambientales.

 

Cómo gestiono mis desechos agrícolas

La gestión del exceso de desechos vegetales en el sector agrícola, en gran medida causados por las demandas comerciales, suponen un problema para el agricultor, generándole altos costes.

Aprovechar estos biorresiduos para la producción de biogás ofrece una solución a este problema.

Utilizar los desechos vegetales para la producción de biogás reduce de forma significativa los costes asociados a la disposición de residuos orgánicos e incluso permite obtener otros subproductos de valor añadido a partir de los digestatos.

Un ejemplo de este tipo de gestión lo puedes ver en el proyecto desarrollado por Genia Bioenergy conjuntamente con la Asociación Española del Kaki para el aprovechamiento de los desechos de caqui:

 

El caqui de detrío se usará para generar biogás

 

La gestión de los biorresiduos de mi empresa alimentaria

Los biorresiduos generados en la industria alimentaria tienen un alto potencial de ser aprovechados en diferentes procesos, tales como la obtención de productos bioenergéticos (bioetanol, biodiesel, biogás o biomasa energética), el compostaje, la producción de alimentos para animales, o empleados para elaborar otros productos de interés (composites, bioplásticos, etc.).

Disponer de estas alternativas de gestión es importante al tratarse de residuos que se generan en grandes cantidades y que suponen un grave problema ambiental y de salud (en especial si se trata de residuos sandach).

Un ejemplo de gestión de estos residuos es en las plantas de biogás que permite el aprovechamiento de estos recursos para la generación de energía renovable, contribuyendo así al desarrollo del modelo de economía circular en la industria alimentaria, con los beneficios económicos y ambientales que esto conlleva.

 

Tuero, gestión sostenible de residuos orgánicos industriales

 

Cómo gestionar desde el ayuntamiento la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos

Los residuos sólidos urbanos (RSU) son generados en grandes volúmenes y requieren de un programa de gestión, de una planificación y un modelo de gestión específico. 

Los ejes fundamentales en su modelo de gestión son la prevención, la recogida selectiva y el tratamiento de los residuos.

De estos RSU, la fracción orgánica constituye la fracción más importante, representando el 36% del peso total de RSU.

Esta fracción orgánica debe ser sometida a procesos de valorización, como son el compostaje y la digestión anaerobia para la obtención de biogás.

En este caso, la obtención del biogás permitiría su uso como biocombustible para usos residenciales, industriales o de movilidad. Sería una forma de realizar una correcta valorización de estos residuos, evitando su impacto ambiental y aprovechando un recurso importante para la obtención de energía renovable.

Un ejemplo de esta forma de gestión de la fracción orgánica de los RSU lo tenemos en el proyecto que pondrá en marcha el ayuntamiento de Llíria, con la colaboración de Genia Bioenergy:

 

Llíria promueve un proyecto para obtener biogás a partir de sus residuos orgánicos

 

Desde Genia bioenergy podemos contribuir a dar soluciones en la gestión de los residuos orgánicos mediante el desarrollo de proyectos de valorización energética adaptados, con la posibilidad de poner en marcha plantas de biogás entre varias empresas o explotaciones para reducir costes y mejorar la rentabilidad.

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